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Todo puede ser bueno


Gen 1:31 Dios miró todo lo que había hecho, y consideró que era muy bueno. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el sexto día.

Cuando finalizó el proceso de creación, Dios no tan solo vio que era todo bueno, sino que dice que se agradó y lo que él creó fue bueno en gran manera. Claro, fue bueno en gran manera porque fue Dios quién hizo todo, fue todo perfecto. Qué genial es cuando vivimos alguna situación donde tenemos la capacidad de decidir si vamos a tomar nosotros el control o vamos a dejar que Dios lo haga. Significa que podemos decidir si nuestras acciones van a estar marcadas por nuestras huellas o por las huellas de Dios. Hasta ese momento de la creación, todo era bueno, todo tenía el rastro de Dios. Cuando Adán y Eva decidieron tomar sus propias decisiones, sus vidas ya no estaban marcadas por la huella de Dios, sino por las propias. Cuando hacemos su voluntad, cuando le obedecemos, incluso aunque sea en momentos difíciles, momentos donde nuestro carácter y entereza como cristianos se ven probados, si obedecemos, estamos dejando que Dios ponga su huella en nuestras decisiones. Si confiamos en él y no nos dejamos llevar por nuestras propias emociones o decisiones, sino que ponemos todo a sus pies, al pasar por la dificultad o la prueba, podremos decir “en medio de la angustia, Dios hizo que todo sea bueno”. Te animo hoy que confíes, que no desobedezcas, que creas que si dejas que Dios estampe su firma en tu día a día, por difícil que sea, en algún momento verás que Dios hizo que todo sea bueno, en gran manera. ¡Te aseguro que él lo hará! ¡Un abrazo en este buen día!

Mauricio Parada


© 2016 por CCC

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