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Vivamos como es digno de Dios


“Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.” 1a Tesalonicenses 2:4

¿Te has puesto a pensar que el apellido que llevas es en realidad un recordatorio para las demás personas de quién es tu padre y quién es tu madre? Somos hijos de Dios, y llamarnos cristianos es como un apellido, es una manera de dejarle saber a todos que somos hijos y seguidores de Cristo y su enseñanza plasmada en la Biblia. Cuando un hijo se comporta de manera admirable hace que sus padres se sientan orgullosos pero cuando un hijo hace actos vergonzosos entristece el corazón de sus padres. Inevitablemente todo lo que un hijo hace afecta el corazón del padre. Los éxitos, los fracasos, las alegrías, las tristezas; todas ellas hacen eco en la vida de sus padres, lo cual quiere decir que con nuestras acciones y actitudes podemos agradar el corazón de nuestros padres y hacerlos sentir orgullosos. También quiere decir que de la misma manera podemos alegrar el corazón de Dios. Si Él no se detuvo en dar a su hijo para salvarnos y nos amó cuando estábamos lejos de Él y llenos de dolor y suciedad, ¿no podemos nosotros con nuestra manera de vivir agradecerle su amor y alegrar su corazón? Está en nuestras manos optar entre hacer cosas maravillosas para Dios con nuestras vidas o desperdiciarlas. ¡Atrevámonos a hacer lo primero y no lo segundo! Levantemos el nombre de Dios con nuestras vidas, comportémonos de manera ejemplar, santa y sabia. Marquemos diferencia, tengamos el valor y coraje de ir contra la corriente para que todos puedan conocer a nuestro padre y acercarse a Él para recibir su amor. ¡Dios te bendice!

Óscar Orozco


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